Conflictos Tecnofeudales

Hace pocos días entré en una cafetería de Copenhague y la persona que me atendió tenía una energía muy de mierda. Se olía, se veía. Se quejaba y me impostaba a mi, un desconocido, sus “supuestos” futuros planes de bienestar, algo muy común en latinos que cruzan el atlántico y ven frustradas sus expectativas previas de la Europa que les vendieron en América.

 Se quejaba, y eso fue un disparador interno ver que si una persona viviendo una de las sociedades más estables del mundo se queja, algo está roto y colapsado.

 Durante la semana pasada sentí una tristeza profunda. Sentí hastío por la humanidad y la actualidad enferma en la que vivimos, envuelta en mierda y estupidez, adornada con filtros de colores. Sentí terror por lo que les pasó a los habitantes de Israel, y también horror por quienes viven en Palestina.

 Estamos viendo un genocidio en vivo, desde el celular, y aun así hay posiciones tomadas y termina impresionando más “Black Mirror” que la propia realidad. En estos días no encontré ningún medio hegemónico decir y mostrar de forma clara y detenida lo que están viviendo los habitantes de Gaza en estos días, en estos mismos momentos. ¿Qué elegimos ver?

 Nada justifica el horror.

 ¿Se pueden seguir los mantras del “Se tu mismo”, “Buscar la felicidad”, “Meditar”, envueltos en individualidad egoísta sin reflexionar un instante en las minorías exterminadas?

 Se puede estar mal, se puede no sonreír. Se puede dejar circular las emociones mas tristes y oscuras, y no hace falta salir corriendo a buscar terapia.

 En esto no hay psicología que ayude, ni metafísica del más allá. Podés creer lo que quieras, pero esto te envuelve, te debe envolver, porque de no ser así, si no te causa nada, pregúntate realmente qué significado tiene la condición humana.

 Lo que siento con todo este horror que está viviendo la humanidad, es la forma en la que expone lo peor de nosotros. Leer, y ver, gente defendiendo posiciones, ideas, fanatismos sesgados en comentarios, en vídeos, detrás de una pantalla… sin conocer la historia e incluso conociéndola. Acá no pasa por saber más o menos de un conflicto étnico, y religioso, ya que el mundo árabe nunca entrará en nuestra lógica occidental, creo que pasa por preguntarse si realmente estamos dispuestos a correr todo análisis de escritorio de lado y empatizar con seres humanos que han sido y están siendo deshumanizados, del lado que más te guste verlo. Harta la victimización de un solo sector, y también hartan los fanatismos. Creo que debemos preguntarnos si es cierto que llegamos al punto de ser tan reactivos, binarios, y básicos, que nos están mostrando el horror en vivo y lo único que hacemos es elegir una posición para opinar y estar seguros de nosotros mismos.

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